jueves, 7 de diciembre de 2017

El Odio Eterno

Las reformas previsional, fiscal y tributaria ya tienen media sanción del Senado de la Nación. La reforma laboral aún no se trató en sesión. Estas reformas implican el hundimiento en la pobreza del movimiento obrero, la quiebra de las cooperativas y del único banco cooperativo de nuestro país, hambre para los jubilados y pensionados por el Estado. Estas reformas sólo van a aumentar la brecha entre ricos y pobres, sólo van a generar más desigualdad.
El procesamiento a CFK, su pedido de desafuero y prisión preventiva dictaminado por el Juez Bonadío es un mensaje mafioso del Partido Judicial controlado por el gobierno de turno: Macri y sus CEOs. ¿Cuál es el mensaje? "Si sos opositor estás en libertad condicional." "Si te oponés a nuestras reformas te vamos a encarcelar." ¿Cómo entendemos ésto? Se acabó el Estado de Derecho en Argentina. Los representantes que elegimos para las cámaras alta y baja de la legislatura traicionarán nuestro voto y sancionarán las reformas, están coercionados a hacerlo.
Esta rueda comenzó a girar con la detención ilegal de Milagro Sala y nunca se detuvo. Alimentada además por un show mediático que refuerza el odio de la clase media hacia aquellos que lograron conquistar derechos (magros o históricos, según el caso) en 12 años de gobierno popular.
Aunque salgamos a las calles, aunque sigamos protestando contra las injusticias que se cometan, esta rueda no va a parar porque vinieron por todo. Fogonear el Odio y crear una grieta insalvable en el pueblo argentino. Gobierno elegido democráticamente, sí. Llegaron por las urnas, pero manejan al país desde 1880. Este presente tiene a una Argentina atendida por sus propios dueños aún más que en tiempos de 1976. Vivimos una nueva década infame, no por cometer fraude electoral, sino por el fin del Estado de Derecho.
¿Cómo avanza el Campo Popular? ¿Cuáles son los caminos a emprender para revertir esta situación? Mientras las resistencias son múltiples y el frente popular va dando pequeñas grandes batallas como puede, frente a nuestra organización la lucha es dispar. Las provocaciones han sido muchas y hasta teñidas de sangre. Las heridas están muy abiertas como para sanar, las muertes de Rafael Nahuel y Santiago Maldonado en el sur patagónico son una clara expresión del actuar de las fuerzas de Seguridad frente a los levantamientos de aquellos que decidieron defender sus derechos cuando las vías legales son negadas o nulas. No digo militarización del sur ya que comenzó hace mucho tiempo con la llamada "Conquista del Desierto". Han entrado en merenderos a reprimir sinrazón. Han procesado vilmente a personas que se manifestaron por la Aparición con Vida de Santiago, en medio de una operación policial con infiltrados para generar disturbios. Han revocado de sus cargos a funcionarios públicos como Gils Carbó que eran nuestros últimos rincones desde donde dar pelea en defensa de los derechos conquistados que la Oligarquía ve como privilegios.
No nos van a dar tiempo de relamer nuestras heridas. No nos van a dar tiempo de reagruparnos. Frente al Odio, más Odio. Esa es la rueda con la que nos piensan aplastar.
Somos muchos los que aún creemos que esa Rueda se puede detener. Pero ¡ay de nosotrxs! sino lo logramos. Hoy más que nunca, Organización y Lucha. Tenemos al enemigo enfrente disparando con todo su arsenal. Habrá que refugiarse en las trincheras, pero no perdamos las esperanzas. Defendamos cada derecho hasta el último suspiro. Seamos más solidarios que nunca, no es tiempo de mezquindades entre hermanxs. Ya demostramos en los 2000 que tenemos el coraje para salir de una crisis política, económica y social que parecía interminable. Hagamoslo de nuevo.

viernes, 20 de octubre de 2017

La sangre derramada no se negocia.

Hoy fui al cine con intención de ver Zama pero al final me decidí por "Sinfonia para Ana" de Ernesto Ardito y Virna Molina.
Más allá de las críticas que se le puedan hacer a la pelicula por como está filmada o los recursos que use, quiero contar algo que pasó en el testimonio final de Isa, una militante de la UES del Nacional que fue amiga de Ana y jamás pudo reencontrarse con ella dado que fue a vivir en el Exilio y Ana fue detenida desaparecida en condición de estudiante durante la última dictadura cívico militar eclesiástica. Lloramos todos, todo. Toda la sala rompió en llanto. Por minutos tuvimos el pecho acongojado, el grito ahogado de "nos no han vencido, Ana".
Después del final, sí vinieron las palabras de algunos q intentamos animar a los más viejos, a aquellos compañeros de Ana que estaban presentes o que formaron parte de su generación.
Jamás sentí como esta noche el orgullo de ser joven, de estar comprometido con una causa que uno considera justa y luchar por ella. Aún con todas las contradicciones que uno cargue encima y que no son fáciles ni de desnaturalizar ni de deconstruir. Errores lamentablemente cometemos miles. No es una justificación. Es mucho más dificil el camino del que cuestiona el orden establecido del que lo abraza.
Es tan clara la línea que separa a los que estamos del lado de la vida y los que no, que creo que todos fuimos esta noche porque sentíamos el contexto de opresión que estamos viviendo. La desaparición forzada de Santiago Maldonado por Gendarmería Nacional lamentablemente nos lleva a revivir los viejos fantasmas de la Represión. La aplicación de la reforma educativa a los colegios secundarios en CABA por el gobierno de Larreta y la respuesta inmediata de los jóvenes movilizados activamente en sus centros de estudiantes revive en cambio la fuerza de la generación del 70.
Fuera del momento de catarsis vivido, algo que amé durante toda la película es la profunda sororidad entre Ana e Isa.
Para los que fuimos al Colegio, claramente tiene un gusto distinto porque revivimos los pasillos, las lecturas, las risas, las llegadas tarde, las tomas, los debates apasionados, miles de momentos... 

No podía no agregar una entrada sobre esta pelicula en nuestro blog, dado que nuestra actividad militante comienza por haber formado parte del centro de estudiantes del Colegio Nacional de Buenos Aires y la reflexión inevitable de qué nos hubiera pasado en los 70s y qué es lo que permite que hoy en cambio sí podamos militar en el barrio, no con fusiles, sino con arte, ciencia, literatura, palabras, colores, emociones, libros, deportes. Lo político una vez más como el acto de transformar el orden social y subvertirlo por uno más igualitario, más rico, más denso, más justo.
Aún tengo mil sensaciones dando vueltas que no sé como escribirlas, así que sólo me resta decir que vayan a verla...

viernes, 1 de septiembre de 2017

De trazos y borrones

¿Qué es político y qué no lo es? Límites complejos. Y la pregunta que tapa la otra: si me pregunto si está bien charlar sobre la desaparición de Santiago Maldonado en las escuelas con los pibes entonces me dejo de preguntar lo urgente -dónde está Santiago.  Sin embargo, más allá de que ahora lo que importa es su aparición con vida (lo primordial, lo que nos quema en las manos y en las consciencias), hay que dar el debate que Los Pibes del Ombú nos damos hace mucho. El debate por comprender ya no la política sino lo político. La desaparición forzada de una persona lo es, y en este caso lamentablemente se vuelve accionar estatal. Construir y pensar la historia en el colegio (el pasado no tan pasado y el presente) también es político. Pero, y quizá aquí esté la revelación para muchos, decidir no abordarlo también es político. Los temas que una sociedad escoge ocultar son parte de un olvido colectivo, social y a veces oficial (a veces no únicamente). Y no existe solamente la dimensión personal o subjetiva al recordar u olvidar algunos eventos: la sociedad entera se ve involucrada. Los discursos domésticos se nutren de todo lo que ocurre afuera de casa, se nutren de lo que se ve en las pantallas o se escucha en la radio o se postea en las redes sociales o se lee en el diario. No hay, tampoco, nada inocente. La palabra elegida es "adoctrinamiento". O una que es aún más odiosa: politizar. La desaparición de una persona (¡por razones políticas!) ES política. No hay manera de no politizar el evento, el relato, la información. ¿Esto es adoctrinar? Me pregunto, nos preguntamos, cuántos de los que esgrimen ese no-argumento envían a sus hijos a colegios religiosos. ¿Acaso eso no es una doctrina? Pero entonces el problema no está en "adoctrinar" sino en qué doctrina se elige. Una aprobada, la otra rechazada. Y en este caso hablamos de una muy evidente (innegable la de las escuelas católicas). Pero hay otras enseñanzas escolares que son eminentemente políticas y sin embargo se invisibiliza esa dimensión. Cuando se decidió cambiar la idea de "descubrir América" por la de "conquista" fue por motivos políticos y de construcción de memoria social. La escuela en sí misma es un dispositivo de disciplina social además de ser un espacio de aprendizaje y por lo tanto los valores y modelos que en ella se enarbolen serán decisiones de las sociedades y los gobiernos que habiten y construyan esas escuelas. No hay nada de natural ni de apolítico en una institución que ayuda a moldear la idea de "ciudadanía" o de "nación". Porque la nación es en sí misma una comunidad que se ha construido, se ha forzado, se ha internalizado hasta parecer natural. Pero no lo es, porque no hay nada que diga que la Argentina tiene que tener los límites que tiene y que entonces Asunción es una ciudad de Paraguay y no de Formosa.No hay nada en los accidentes geográficos que demande esa división (aunque se tengan en cuenta para establecer un límite). Construimos la nación políticamente: con símbolos, con tradiciones, con estandartes y banderas, con pasiones y también con guerras y despojos. Hay que renovar ese contrato de pertenecer a esta identidad colectiva, hoy quizá más "latinoamericanizada" que antes, porque a veces cuesta ver qué hay de "común". Yo, siendo de Buenos Aires, he sentido más cercanía con personas de mi edad de países europeos que con personas de mi edad de alguna provincia del NOA. Porque cuando viajé a ciudades que me hacían pensar en Buenos Aires (más allá del lenguaje y el continente) me sentí más interpelada que al viajar a un pueblo en Antofagasta de las Sierras. Ahí uno se da cuenta de que no hay nada de natural ni dado en "ser argentino". Los rituales son los que renuevan esos lazos. Y todo este proceso se construye en la escuela y sus discursos. Entonces, qué es realmente no político dentro de la escuela. La respuesta es simple: NADA. La negación a hacer evidentes los discursos que circulan en los espacios es simplemente la herencia de una dictadura feroz, de un disciplinamiento de derecha y mortal que aún nos aqueja. La memoria, que para muchos era intocable después de un gobierno kirchnerista que la enarboló como bandera de estado, es un ejercicio constante. Este gobierno, el actual, el que niega pruebas contundentes y desprecia a Santiago que sigue sin aparecer, tiene un historial de construcción de olvido. Cuando habla de los derechos humanos como si fueran "curros" o recupera palabras y técnicas propias de la última dictadura (como tratar al pueblo mapuche de "terrorista") está interviniendo activamente en la memoria colectiva. Pero hoy la sociedad salió a reafirmar lo construido durante tantos años. Una canción española dice que la vida son dos trazos y un borrón. A este "borrón" al que Cambiemos quiere someternos salimos a enfrentarlo con trazos. Trazos concretos que hoy se materializan en carteles y estampas con la mirada profunda de Santiago Maldonado, desaparecido y negado, militante vilipendiado (como es costumbre de este gobierno que pregona "el voluntarismo"), hoy sinónimo de épocas siniestras de la historia argentina. A este borrón manchado de sangre y complicidades atroces que cambian futuro por pasado el pueblo en alza le está oponiendo sus trazos de resistencia, en las huellas de las fotos de los que aún no aparecen; en las huellas de aquéllos que fueron damnificados por las medidas retrógadas del presidente actual; en las huellas y las pisadas de los que defienden el laburo, la producción nacional, el derecho a la casa propia y a la educación gratuita y popular. Los trazos que hoy están en la Plaza preguntándose ya no si está bien o mal hablar de Santiago sino DÓNDE ESTÁ SANTIAGO MALDONADO son la política en movimiento. Son lo político en expresión plena. Son la visibilización de lo que los medios monopólicos quieren ocultar. En definitiva, a ese "borrón" que es el olvido promovido por funcionarios cuyos apellidos están manchados de sangre desde hace siglos, los trazos lo confrontan apuntalando la memoria para que prime la justicia. Y eso es y será siempre político