lunes, 20 de junio de 2016

El país de no me acuerdo

Los Pibes del Ombú es un colectivo que aborda las relaciones entre Niñez y Territorio, es decir, procesos relativos a cómo se piensa la niñez, cómo se construyen sus derechos y cómo se accede a ellos, lo que implica ser un niño y sobre todo pensarlo territorializadamente, en un espacio que tiene ciertas condiciones estructurales y culturales, sociales y políticas, simbólicas y emocionales. Pensamos a los niños como sujetos de derecho, con derechos, que piensan y sienten y actúan y toman decisiones y aprenden y comparten y se enfrentan a diversas situaciones (buenas y malas). Pero si hay algo que tenemos que repudiar es el uso (el abuso) que el Presidente Mauricio Macri hace (porque él hace uso) de los chicos. No solamente debo decirlo hoy, debemos denunciarlo hoy, que sucedió de manera deleznable en el acto a la bandera en Rosario, sino porque ya hemos visto cómo fue la publicidad en la cual el actual mandatario quería sostener a una nena junto a él contra su voluntad, sin importarle lo que ella quisiera o sintiera, y a su vez poniendo en práctica gestos y frases típicas de aquellos que abusan de los niños y de sus derechos, atentando contra su bienestar. Debemos hacer un comentario porque como organización social vemos a diario cómo el gobierno actual atenta contra los derechos que supimos conseguir en el pasado no tan lejano (aunque parece que hay gente que ya se ha resignado a que este "fin de fiesta" es la verdad, la normalidad, y que sólo el 1% de la población tiene derecho a ser feliz y vivir dignamente); y ahora además vemos actos concretos en los cuales el presidente y su séquito intentan avanzar contra todo aquello que imaginemos y adjetivemos como "popular". El gobierno no sólo es para los ricos, de ambos lados del mostrador ahora, sino que además atenta contra los chicos, a los que utiliza como golpe bajo, de forma escandalosa, y además en frente de todas las cámaras que lo siguen cercando, protegiendo, encumbrando porque a su propio juego responde hacerlo así. 
Los Pibes del Ombú denunciamos lo que ocurrió hoy, denunciamos lo que ocurre con los comedores en la provincia de Buenos Aires, hoy dirigida por María Eugenia Vidal, que sigue quitándole no sólo mercadería sino bajando su calidad, empobreciendo la dieta, y devolviéndonos a la década de los 2000, allá al principio, cuando la lucha política era efectivamente por el bolsón de comida. La batalla cultural que retrocede casilleros. Y los derechos de los niños (aunque no solamente los de ellos) que siguen esa misma ruta que cambia futuro por pasado, por el peor de los pasados. Ante eso nos levantamos, indignados, y seguiremos haciendo lo que siempre hemos hecho, aunque en un contexto más indigno y cruel, en el que parece haberse olvidado que la Patria es el Otro, por dos hechos fundamentales: el gobierno actual sólo gobierna para sí mismo y los poderosos, desconociendo los derechos de ese Otro, al que no tienen intención de incluir; y por otro lado, porque no conocen el significado de "patria"; "mercado", "buitres", "deuda", "FMI". El nuevo vocabulario del neo-neoliberalismo, ahora lleno de colores y palabras que le roban a los pueblos (como "alegría" y "revolución").  Y detrás de esta nueva semántica, que engaña al que se deja engañar y al que estafan los grandes medios, viene la estampida que barre y destruye los derechos populares. Denunciamos estos olvidos, estas embestidas, y estas destrucciones. Porque al veneno y al puñal le cerramos la muralla, como dijera el poeta. Y aún más se la cerramos al olvido. 




martes, 7 de junio de 2016

La verdad se milita

Hay que ver cómo funcionan las mentiras, pero sobre todo el uso y el poder que se les atribuye. Por supuesto, yo te voy  a decir que Mauricio Macri mintió en su campaña presidencial. Pero eso lo podés ver ahora y corroborarlo, salvo que no quieras o que aún sigas siendo estafado por los diarios del monopolio magnettesco. Ahí está la otra gran mentira, más compleja y anclada por supuesto en pujas de poder y de dinero. ¿Desde cuándo nos miente Clarín? ¿La Nación? La ideología como esa manera velada de ver las cosas, como una representación de la realidad, una lente invertida, y las miles de maneras de pensarla que nos ha legado Marx y que han recuperado el marxismo. ¿Puedo decirte que entonces si La Nación apela a esa base liberal y de derecha está mintiendo? En realidad sí, porque engaña. La ideología no es la mentira. Estar en desacuerdo no implica mentir. Clarín miente desde hace mucho, y si no, veamos de nuevo ese video de Alfonsín, en los 80, abucheado en la Sociedad Rural. Y podemos irnos más atrás, y podemos pensar en Las Malvinas y el "vamos ganando". Pero ahora se dio otro proceso, que en algunas ciencias sociales ya se viene dando desde hace mucho. Empezamos a preguntarnos por la "Lectura entre líneas". ¿Cómo debo leer un diario? Es cierto que ahora, en la era 2.0 de Internet, hay mucha información. La típica. Pero acceder a esa información también requiere un entrenamiento, información previa, una manera de leer la web y los buscadores y por supuesto una alfabetización técnica y tecnológica. Hay más información, pero hay mucho de lo mismo y manipulado desde pocos sitios. No todos producimos información de la misma manera. De nuevo, cadena de producción o de consumo. Pero volvamos a las mentiras. María Eugenia Vidal también usa ese recurso cuando dice "nos engañaron al hacernos creer que podíamos tener calefacción sin pagar tarifas reales". Como diría el personaje Greg House, todos mienten. Esa "mentira" del engaño se contradice con los 12 años en los que la gente efectivamente se compró la estufa y el país reflotó, en vez de irse a pique. Pero además hay otro punto. Vidal y todo el séquito PRO nos está diciendo que hemos sido engañados por 12 años. Es decir, en parte, que fuimos tontos o en parte que los medios nos estafaron. Porque a la gente que votó a Macri siendo de clase media o baja uno puede decirle, para no herir ni ser arrogante, "y bueno, Clarín con su máquina profesional de crear mentiras te engañó". Pero, ¿y con estos 12 años? ¿Quién nos engañó? ¿La tirada nada comparable de Página 12? ¿Crsitina sola, con sus cadenas nacionales? Entonces, si no hay otro monopolio que genere ese nivel de masa-bajo-el-efecto-del-opio-de-los-pueblos ,que ahora sería el peronismo, ¿por qué Vidal dice que nos engañaron? ¿Qué poder fue? Quizá simplemente nos está tomando por zonzos. Las mentiras tienen patas cortas, dicen. El PRO no está pudiendo manejar muy bien los muertos que tiene en su propio placard, con muchos ceros y acento caribeño. Tienen un monopolio de medios detrás y adelante que de a poco tiene que ir soltándoles la mano, o algunos dedos al menos, porque ya "se nota mucho, muchachos". 
Entonces si la mentira está dando vueltas más que nunca, es hora de plantarse aún mas fuerte y militar más que nunca la verdad. En eso, rescataré siempre la tarea que llevó adelante cuando fue necesario el programa de televisión 678. Ahora, fuera del prime time de una TV Pública que había renacido pero que volvió a las cenizas, esa tarea está en otro sitio. Menos macro, más privado, del boca en boca, y que se vive en la calle, en el laburo, en el supermercado. Militando la verdad para poner de manifiesto las mentiras oficialistas que nos hacen creer que fuimos engañados en el pasado, cuando el engaño empezó en la campaña presidencial de 2015, con el monopolio cercando mediáticamente al presidente,cual chaleco antibalas, para acrecentar en realidad su propio poder tentacular. Hoy más que nunca, entonces, ante el engaño real y el pretendido, desde Los Pibes del Ombú militamos la verdad, la información fidedigna y constructiva, la verdad que nos conduce a la justicia social. Y me voy pensando en ese bolero, "La mentira", que nos dice "hoy resulta que no soy de la estatura de tu vida". Ese velo que se descorre para dejarnos ver más allá del engaño. En el amor, en eñ barrio, con tu jefe, y por supuesto, en la política.

viernes, 11 de diciembre de 2015

Algo personal

Ahora me toca lo personal. Como militante, por supuesto, dentro de un espacio y en un territorio específico. Pero me toca lo personal que también nos atraviesa en cada accionar. La política, después de todo, es personal. Y es interpersonal. No importa qué hagamos, necesitamos entender que siempre hay relaciones en juego, que esas relaciones son sociales y que por lo tanto son políticas. En ciertas relaciones hay igualdad, pero en la mayoría hay un poder, que se ejerce más o menos explícitamente. 

Me toca en lo personal la elección del presidente de la Nación. Durante muchos años me desperté en un determinado país, al que alegremente he intentado construir, con una ideología y desde una ideología que fui construyendo como mujer, como latinoamericana, como argentina, como estudiante y trabajadora, como docente y profesional, como académica y como militante, como habitante de la ciudad más rica del país, como kirchnerista. Todos los días desde hace muchos años vivo en un país que me da esperanza, que me hace sentir parte -más parte quizá que en ámbitos más chicos, más cotidianos. Pero desde que ganó las elecciones Mauricio Macri (y también Eugenia Vidal en la Provincia) todos los días me despierto pensando que vivo en un país peor. Que me da vergüenza pensar que Macri será representante mío en el exterior, cuando sé que le dijo a Evo Morales que quería "tener relaciones desideologizadas con Bolivia". Me da VERGÜENZA que esa persona vaya a reemplazar a una máxima oradora como lo es Cristina Fernández de Kirchner. Y por lo tanto, me va a dar vergüenza que me pregunten quién es el presidente de mi país ahora. Odio pensar que tendré que aclarar que soy del 49% que no lo votó. Y mucho más: que militó el voto de Daniel Scioli. 

Rodeados de protocolo, comitiva y seguridad,
viajan de incógnito en autos blindados
a sembrar calumnias, a mentir con naturalidad,
a colgar en las escuelas su retrato.

Pero además me da bronca, me da miedo, me genera angustia que personas que quiero mucho lo voten y lo defiendan porque les gusta la foto de sonrisa de ángel de Vidal, rodeada de su familia, cuando encarna el discurso sin saliva de la no-política, de la anti-ideología, que tanto daño le hace a los pueblos, a la historia. Me duele que mucha gente tome esas fotos de colores, de formas que empobrecen contenidos -los ocultan-; que se queden con un discurso de amor y paz y de autoayuda cuando la política jamás se hace así, ni se puede hacer así porque el mundo está jodido, porque hay poderosos y hay oprimidos, porque hay gente que muere todos los días por la injustica social contra la que hay que seguir combatiendo a diario, porque hay países que no tienen soberanía sino que son manejados por las barras y las estrellas del Norte. 

Se gastan más de lo que tienen en coleccionar
espías, listas negras y arsenales;
resulta bochornoso verles fanfarronear
a ver quién es el que la tiene más grande.


Me toca en lo personal que el presidente actual no hable de las ideologías y de lo que significa ser de derecha y ser de izquierda, ser peronista o no serlo, hablar de salario como inversión y derecho o hablar de gasto que se puede recortar así sin más. Me toca en lo personal que mientan descaradamente, que sean hipócritas y que los medios los cubran porque ese discurso les conviene. Me jode que el que votó a Macri niegue la historia, borre su memoria, se deje convencer por Radio Mitre, destile odio por una mujer que fue elegida por el pueblo y que además se va con una imagen altamente positiva. Me duele, me jode, por momentos me rompe las pelotas -tenía que decirlo. 

Se arman hasta los dientes en el nombre de la paz,
juegan con cosas que no tienen repuesto
y la culpa es del otro si algo les sale mal.
Entre esos tipos y yo hay algo personal.


Me jode que me donen cosas lindas para el Merendero pero voten a Macri. ME REVIENTA. La solidaridad no es PRO. No lo puede ser porque el PRO destruye la cultura, la educación, la salud.  La justicia que implica que el chico vaya a la escuela, que tenga sus vacunas, que vea un programa en la televisión cuyo héroe y protagonista principal no es rubio ni de ojos celestes ni habla un castellano neutro. El PRO es incompatible con el Merendero. Porque el PRO no vota a favor de la fertilización asistida que da lugar a nuevas familias, esas mismas que les gusta ver a los votantes de Macri en las fotos de Vidal. Estoy aún molesta, después de tantos días, quizá renovado el enojo por la asunción VERGONZOSA que tuvo Mauricio Macri, después de verse apoyado por el partido judicial. Estoy molesta y dolida en lo más íntimo de mi ser porque me hipotecaron el futuro a mí y ni qué decir de Los pibes del Ombú. 

Pero, eso sí, los sicarios no pierden ocasión
de declarar públicamente su empeño
en propiciar un diálogo de franca distensión
que les permita hallar un marco previo

que garantice unas premisas mínimas
que faciliten crear los resortes
que impulsen un punto de partida sólido y capaz
de este a oeste y de sur a norte,

donde establecer las bases de un tratado de amistad
que contribuya a poner los cimientos
de una plataforma donde edificar
un hermoso futuro de amor y paz


Me duele que la frase (absolutamente maravillosa) de "la patria es el otro" no les haya llegado, ni les haya tocado una fibra personal. Me jode que lo voten y que encima no les moleste. Me jode, me toca en lo personal porque la política como herramienta de transformación se renovó de una manera inusitada en estos últimos 12 años. Porque soy parte de esta generación y del cambio de época latinoamericano, y ahora siento que me cortan las alas. Que ahora soy, que vuelvo a ser, finalmente, un pueblo sin piernas pero que camina. Me jode, me molesta, me rompe las pelotas, me duele, me angustia. Me moviliza.