Iniciada en el año 2008, a partir de la comisión de acción social del Colegio Nacional de Buenos Aires, la actividad se desarrolla en un barrio ubicado en las periferias de Glew. Los vecinos levantaron un espacio dedicado a las actividades comunitarias, hoy específicamente funcionando como merendero, donde sábado a sábado organizamos juegos con los chicos.
sábado, 21 de diciembre de 2013
Mundo y Corazón
Hace mucho que no escribo, espero no estar oxidado. Las reflexiones sobre la militancia son varias en el blog, muchas son disparadas por el proceso de formación política que experimentamos. En el ejercicio de pensar y abstraer lo que sentimos, pensamos o vivimos siempre veo dos polos que orientan mis reflexiones. Lo necesario y útil que es darse esa reflexión. Analizar lo vivido permite "correr los velos", caemos en cuentas de errores, de aciertos, de sueños y planes que no se nos hubieran ocurrido si sólo nos limitasemos a ser, a trabajar, a militar. Por otra parte qué sería de reflexión sin ese contenido, sin lo vivido, sería pura formalidad, no serviría para nada. Qué lindo que es entonces, después de tantos años vividos pasando los sábados en Glew, sentirse barrio, sentirse mundo. ¿Cómo orientar el estudio social sin sentirse parte del mundo? Imposible. Mis oídos escucharon los sueños, las risas, las ilusiones, las tristezas, los llantos de un barrio, de un mundo. Mis brazos los tomaron. Mis pies lo caminaron. Mis ojos lo vieron. Pero mi corazón, eso, se quedó allí para esperarme todos los sábados y recordarme lo que es ser mundo.
martes, 26 de noviembre de 2013
El arte del fútbol
En el Día de las Artes, el próximo 30 de noviembre, vamos a tener un taller de fútbol. Ustedes se preguntarán por qué, dado que lejos está aparentemente del trabajo artístico. Pero para eso no hace falta rebuscar demasiado. La claridad del Negro Fontanarrosa es más que suficiente. Les dejo algunos fragmentos del maravilloso cuento "Viejo con árbol". Y al final, el link en YouTube, para que lo vean actuado. Eso es el arte.
Fragmentos
Era verano y ese horario para jugar era una locura. Casi las tres de la tarde y el viejo ahí, fiel, a unos metros, mirando el partido. Cuando Eduardo entró a la cancha --casi a desgano, aprovechando para desperezarse-- cuando levantó el brazo pidiéndole permiso al referí, el Soda se derrumbó a la sombra del arbolito y quedó bastante cerca, como nunca lo había estado: el viejo no había cruzado jamás una palabra con nadie del equipo.
[...]
Escuchaba la radio con un auricular y en la otra mano sostenía un cigarrillo con plácida distinción.--¿Está escuchando a Central Córdoba, maestro? --medio le gritó el Soda cuando recuperó el aliento, pero siempre recostado en el piso. El viejo giró para mirarlo. Negó con la cabeza y se quitó el auricular de la oreja.--No sonrió. Y pareció que la cosa quedaba ahí. El viejo volvió a mirar el partido, que estaba áspero y empatado. Música dijo después, mirándolo de nuevo.--Algún tanguito?, probó el Soda.--Un concierto. Hay un buen programa de música clásica a esta hora
[...]
.--Pero le gusta el fútbol --le dijo--. Por lo que veo.El viejo aprobó enérgicamente con la cabeza, sin dejar de mirar el curso de la pelota, que iba y venía por el aire, rabiosa.--Lo he jugado. Y, además, está muy emparentado con el arte --dictaminó después--. Muy emparentado.El Soda lo miró, curioso. Sabía que seguiría hablando, y esperó.--Mire usted nuestro arquero --efectivamente el viejo señaló a De León, que estudiaba el partido desde su arco, las manos en la cintura, todo un costado de la camiseta cubierto de tierra--. La continuidad de la nariz con la frente. La expansión pectoral. La curvatura de los muslos. La tensión en los dorsales --se quedó un momento en silencio, como para que el Soda apreciara aquello que él le mostraba--. Bueno... Eso, eso es la escultura...El Soda adelantó la mandíbula y osciló levemente la cabeza, aprobando dubitativo.--Vea usted --el viejo señaló ahora hacia el arco contrario, al que estaba por llegar un córner-- el relumbrón intenso de las camisetas nuestras, amarillo cadmio y una veladura naranja por el sudor. El contraste con el azul de Prusia de las camisetas rivales, el casi violeta cardenalicio que asume también ese azul por la transpiración, los vivos blancos como trazos alocados. Las manchas ágiles ocres, pardas y sepias y siena de los muslos, vivaces, dignas de un Bacon. Entrecierre los ojos y aprécielo así... Bueno... Eso, eso es la pintura.
[...]
Observe, observe usted esa carrera intensa entre el delantero de ellos y el cuatro nuestro. El salto al unísono, el giro en el aire, la voltereta elástica, el braceo amplio en busca del equilibrio... Bueno... Eso, eso es la danza...El Soda procuraba estimular sus sentidos, pero sólo veía que los rivales se venían con todo, porfiados, y que la pelota no se alejaba del área defendida por De León.--Y escuche usted, escuche usted... --lo acicateó el viejo, curvando con una mano el pabellón de la misma oreja donde había tenido el auricular de la radio y entusiasmado tal vez al encontrar, por fin, un interlocutor válido--... la percusión grave de la pelota cuando bota contra el piso, el chasquido de la suela de los botines sobre el césped, el fuelle quedo de la respiración agitada, el coro desparejo de los gritos, las órdenes, los alertas, los insultos de los muchachos y el pitazo agudo del referí... Bueno... Eso, eso es la música.
[...]
--Y vea usted a ese delantero... --señaló ahora el viejo, casi metiéndose en la cancha, algo más alterado--... ese delantero de ellos que se revuelca por el suelo como si lo hubiese picado una tarántula, mesándose exageradamente los cabellos, distorsionando el rostro, bramando falsamente de dolor, reclamando histriónicamente justicia... Bueno... Eso, eso es el teatro. El Soda se tomó la cabeza.--¿Qué cobró? --balbuceó indignado.--¿Cobró penal? --abrió los ojos el viejo, incrédulo. Dio un paso al frente, metiéndose apenas en la cancha--. ¿Qué cobrás? --gritó después, desaforado--. ¿Qué cobrás, referí y la reputísima madre que te parió?El Soda lo miró atónito. Ante el grito del viejo parecía haberse olvidado repentinamente del penal injusto, de la derrota inminente y del mismo calor. El viejo estaba lívido mirando al área, pero enseguida se volvió hacia el Soda tratando de recomponerse, algo confuso, incómodo.--...¿Y eso? --se atrevió a preguntarle el Soda, señalándolo.--Y eso... --vaciló el viejo, tocándose levemente la gorra--...Eso es el fútbol.
sábado, 23 de noviembre de 2013
Un arte mayor
Teníamos que llenar el cronograma de noviembre. Comenzamos por lo que ya habíamos hecho, y finalmente llegamos al día de la fecha. "¿Qué hicimos hoy?", le pregunto a Luján, que está en segundo grado. Ella era la encargada de llenar el casillero del 16 de noviembre. Y sin dudarlo me dice "Hicimos arte".
El 30 de noviembre se viene nuestra celebración de cierre de año: El Día de las Artes. Idea que tiene historia, y una que por cierto identifica a muchos de los que somos parte y más aún de los que fueron. El Merendero tuvo varios días de cierre y siempre aparece en estos eventos la idea de "celebración". Después de todo un año de trabajo, está bueno ver el balance, y si puede ser en lindas cartulinas hechas en equipo, mejor aún. Estas actividades de cierre permiten ver lo hecho de manera integral: no son sábados inconexos, hay un hilo conductor que de a poco se va construyendo de manera más sólida. No es tanto una cuestión de contenido, sino de enfoque. Podemos trabajar con plastilina o con marcadores; podemos hacer animalitos de masa o posar con bicicletas. Podemos jugar al fútbol o pintar paredes. Pero siempre intentamos que sea un trabajo en equipo, un trabajo colectivo y en el que podamos darnos la oportunidad de disfrutar pero de pensar qué nos hace sentir bien,lo que a veces no es ni tan sencillo ni tan evidente. Y esta muestra de fin de año es lo que se dice "el corolario", pero no porque dejemos de ir, de hecho no hay freno en la actividad (somos ambiciosos). Es el corolario porque siempre los balances tienen que formar parte de cualquier grupo humano que se piense como organizado y orgánico. El Día de las Artes es una muestra de un ejercicio: el de reapropiarnos de una práctica que no se originó en el espacio pero que es en ese espacio donde funciona como funciona. Así volvemos el Día de las Artes algo propio.
Este año tuvo una impronta especial dada por la mayor conectividad grupal, en todos los sentidos. Pero por sobre todas las cosas, si hay algo que no falta un sábado, eso es la cámara de fotos. Sacamos fotos todo el día, a veces al azar, a veces buscando algo, a veces para divertirnos y otras para documentar. Sacamos fotos todos, chicos y grandes, y cada uno le imprime así su sello y mirada. Fue entonces un año en el que nos miramos trabajando, dibujando, riéndonos, andando en bici, mirando. Se han hecho posters y carteles, se han subido las fotos a facebook, se piensa la muestra de fin de años en fotos y carteleras. La cámara que nos permite reflexionar porque nos vemos allí, en el Merendero. Nos vemos en acción y pensamos si es esa la imagen que queremos de lo que hacemos. Los chicos pasan y se quedan mirando las mismas fotos que están desde hace meses colgadas en las paredes contra todo pronóstico desafortunado. La imagen y su fuerza, el poder de mirarnos y de que las imágenes nos despierten algo, difícil decir qué. Así que este 30 de noviembre el Día de las Artes va a tener una impronta fotográfica fortísima que cada vez aprende a mirar mejor y con esto queremos decir a mirar comprometidamente aunque sin perder nunca la alegría del juego.
El 30 de noviembre entonces es una jornada especial que queremos compartir con todos, en todos los medios porque somos un espacio que abre canales en todas las esferas. Este 30 de noviembre vamos a ver integralmente nuestro arte y a crear otro tanto. Y así se va otro año más en el Merendero, pero a diferencia del tempus fugit, aquí se siente el peso de los años, de la experiencia, del lugar ganado, de la dinámica grupal que cada vez se nos vuelve más evidente porque le damos cada vez más forma. Invitamos a todos a acercarse pero por sobre todo a participar. Porque el Día de las Artes es un día no sólo para ver sino para hacer. Y el Arte del Merendero es un arte activo y por sobre todas las cosas, es un arte colectivo que necesita y abraza todas las manos, todas.
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